miércoles, 11 de abril de 2012

La metafora de la mariposa

Había una vez (original comienzo) una oruga que vivía aterrada de ser mariposa. Pasaba los días encerrada en su capullo esperando impaciente ver algún cambio en su cuerpo. Esperaba y esperaba, pero con el terror de verse diferente.
_"No seré yo con otro cuerpo". Decía la Oruga. "No voy a reconocerme, mis amigos no van a saber quien soy, mi familia va a ignorarme". Agotada de pensar y pensar se durmió profundamente. Cuando despertó se vio con los alas gigantescas, coloridas y versátiles. Lloró y lloró hasta que una de sus amigas orugas la vio aleteando sus bellas alas rojas: "No puede ser! estas más hermoso que nunca. Con estas nuevas alas que tenes podrás volar muy algo y hasta llevarnos a ver cosas que nosotros aun no podemos ver". La oruga la miro desconfiada y comenzó a pensar que lo mejor sería probar sus nuevas alas y comprobar la teoría de su amiga. Y así fue, vio bosques enteros, ríos, montañas y jugó con otras mariposas. Volvió a su rama a contarle a su amiga oruga que ser mariposa y volar es mucho mejor que estar en la tierra, pero cuando llegó la vio envuelta en su capullo, y quiso abrirlo para contarle todo, la emoción la podía, pero luego recordó cuando ella estaba en su capullo y decidió que lo mejor era esperar a su lado, así cuando esta saliera de su trasformación, podrían ir juntas a recorrer los bosques, ríos y montañas.
Si sos oruga, no temas a ser mariposa y cuando seas mariposa, cuéntale a todos los que te rodean lo hermoso que se ve el paisaje desde lo alto; si aun están dentro de sus capullos, solo espera junto a ellos que florezcan y vengan a tu encuentro.

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